Posteado por: Diego Arbulú | marzo 27, 2011

Expansión territorial de EEUU – Segunda parte

Bien, habíamos mencionado en la primera parte de este artículo (https://diegoarbulu.wordpress.com/2011/03/14/expansion-territorial-de-eeuu-primera-parte/) cómo los Estados Unidos, a base de negociaciones diplomáticas, compras, y mediante las armas, había logrado multiplicar su territorio inicial, formado por las trece colonias que declararon su independencia de la Gran Bretaña en 1776 (la cual, repito, sería reconocida en el Tratado de París de 1783). Así, anexó territorios que pertenecieron en su momento a los franceses, a los españoles y a los mexicanos.

En medio de la guerra de independencia hispanoamericana, los Estados Unidos promulgaron una doctrina, la Doctrina Monroe (por el entonces presidente de EEUU, James Monroe, aunque el autor fue John Quincy Adams, su Secretario de Estado). Básicamente esta doctrina sostenía el principio de “América para los americanos”, rechazando cualquier injerencia europea en la región. Era vista como un espaldarazo para la causa independentista latinoamericana, aunque en la práctica no dejaba, en ese momento, de ser sólo una declaración. Años más tarde se convertiría en la piedra angular de la política exterior de EEUU en la región.

Ya en un sentido práctico, el siguiente paso de los Estados Unidos fue comprar Alaska. Tras consolidar la victoria del norte sobre el sur en la Guerra Civil Estadounidense (1861-1865), el país estaba listo para continuar con su política de expansión territorial. Había tomado el control de tierras pertenecientes a las tribus aborígenes que residían en las grandes praderas, consolidando la presencia del Estado en el medio oeste. En ese momento, Alaska pertenecía al Imperio Ruso, que acababa de perder una guerra (la Guerra de Crimea) contra la coalición francobritánica. Este conflicto se había desatado por el deseo ruso de acceder a una salida al Mediterráneo a través de los estrechos turcos (Bósforo, Dardanelos) a expensas del Imperio Otomano, apoyado a su vez por las potencias occidentales y liberales de Europa. Los rusos temían que el siguiente paso de los británicos, aprovechando su debilidad como consecuencia de la guerra, sea apoderarse de Alaska. Y los Estados Unidos temían lo mismo. Su intención entonces era la de matar dos pájaros de un solo tiro: Comprar Alaska para eliminar la presencia rusa en Norteamérica y a la vez evitar que los ingleses se posesionaran de la misma. En 1867, y por un monto final de poco más de siete millones de dólares, los Estados Unidos hacían efectiva la compra del Alaska al Imperio Ruso, necesitado de dinero. Más de millón y medio de kilómetros cuadrados de un territorio rico en recursos naturales, en especial forestales e hidrocarburos.

El nuevo foco de expansión territorial estadounidense sería ahora el Caribe. En especial, la isla de Cuba, que no había participado plenamente en el proceso independentista latinoamericano de la década de 1820. Nuevamente, el Secretario de Estado de Monroe, JQ Adams, había considerado que la anexión de la isla era un elemento vital de la política exterior de los Estados Unidos, llegando incluso a comparar su ingreso como territorio de la Unión a una manzana atraída por fuerza gravitacional a la Tierra. Es decir, así como una manzana madura inevitablemente caerá a la Tierra por la fuerza de gravedad ejercida sobre ella, de la misma forma Adams consideraba que, inevitablemente, Cuba pasaría a formar parte de los Estados Unidos. Antes de la Guerra de Secesión Estadounidense, los estados del Sur consideraban a Cuba como una pieza importante para su desarrollo económico (basado en la agricultura) debido a la producción de caña de azúcar.

En 1868 Cuba inicia su proceso independentista, con varias interrupciones y con cambios en los cuadros de dirigentes patriotas. La prensa estadounidense abogaba constantemente por el bando revolucionario, creando una matriz de opinión en la sociedad favorable a una eventual intervención en el conflicto. La guerra de independencia causaba estragos a la economía cubana por la falta de mano de obra en los cultivos, incrementando así el odio hacia el dominio colonial español.

La excusa que finalmente servirá para que los Estados Unidos entren en el conflicto será la voladura del Acorazado USS Maine, anclado en la bahía de La Habana. Aunque nunca se determinó el motivo por el cuál el barco estalló en pedazos, los Estados Unidos culparon a España por el ataque que dejó más de 200 muertos, y lanzó un ultimátum para que España abandone Cuba. Así empezó la guerra entre la joven potencia y el caduco imperio colonial.

El conflicto tuvo como escenario el Caribe y el Pacífico, debido a las colonias que ahí poseía España (Guam y las Filipinas). Rápidamente los Estados Unidos hicieron valer su superioridad naval y lograron triunfos en Cuba y Puerto Rico. Los Acuerdos de París de 1898 le dieron la independencia a Cuba y cedieron a los estadounidenses el control sobre Guam, Puerto Rico y las Filipinas. Así, Estados Unidos, de ser un país que crecía mediante anexiones, pasa a ser una potencia colonial con dominios de ultramar. Y demás está decir que pasó a controlar Cuba mediante la Enmienda Platt, un agregado que se le hizo a la constitución cubana y que garantizaba el derecho de intervención de los EEUU en temas militares, de relaciones exteriores, o básicamente cuando éste lo considerara conveniente.

Después de esto, el gobierno estadounidense empezó a tener un mayor peso en el área del Caribe, interviniendo según sus intereses. Para unir sus costas en el Atlántico y el Pacífico y siguiendo el sueño de contar con un canal en Centroamérica (originalmente en Nicaragua) para la navegación que comunicara ambos extremos del país, ofreció a Colombia la compra de una franja para construir un canal. Esta oferta fue rechazada, por lo que el gobierno estadounidense propició una insurrección en la provincia colombiana del Itsmo (la actual Panamá). Esta región declaró su independencia del resto del territorio colombiano en 1903, se produjo el desembarco de soldados estadounidenses para garantizar la integridad del nuevo territorio y a los pocos días se suscribió el tratado que permitía que los Estados Unidos inicien la construcción del Canal de Panamá (Tratado Hay-Bunau Varilla).

Así, a través de compras, de guerras, de intervenciones, Estados Unidos se consolida como un gigante durante el siglo XIX e incluso inicios del XX. Multiplica varias veces su territorio original, subyuga a su vecino del sur despojándolo de millones de kilómetros cuadrados, reemplaza a España como hegemón en el sur y el Caribe y pasa a contar con posesiones de ultramar. Hombres como Adams supieron darle un fundamento teórico a esta política expansionista y supieron especialmente actuar en los momentos más oportunos de acuerdo a los intereses de su país. Aprovecharon las coyunturas, los momentos de debilidad de sus competidores e incluso el factor suerte para expandirse y sentar las bases de la potencia que son actualmente.

https://diegoarbulu.wordpress.com. Derechos reservados 2011.


Responses

  1. si me sirvio un poco


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