Posteado por: Diego Arbulú | marzo 9, 2010

Haití y la intervención extranjera tras el terremoto

En 1804 Haití se convirtió en el primer país latinoamericano en alcanzar su independencia, cuando un movimiento de liberación protagonizado por los esclavos logró expulsar a las tropas francesas, derrotadas en batalla y diezmadas por enfermedades tropicales. Hoy, más de dos siglos después, es el único país del hemisferio ocupado por tropas extranjeras.

Esta presencia militar no es una consecuencia inmediata del sismo. Desde el año 2004 las Naciones Unidas mantienen ahí una fuerza de paz liderada por Brasil. Cascos Azules de más de cuarenta países se hallaban acantonados en Haití tras la crisis política de aquél año, que implicó la salida de Aristide del poder y el inicio de un gobierno de transición que requería toda la cooperación posible de la comunidad internacional.

Aquella fuerza de paz sufrió notables bajas entre sus filas como consecuencia del terremoto del mes pasado. El sismo trajo otras consecuencias, entre las más notorias hay que mencionar el colapso de la ya de por si débil y pobre infraestructura de aquél país. El aeropuerto, los puertos y las carreteras dejaron de ser operativos y la ayuda que llegaba de todas partes del mundo tuvo que ser canalizada desde República Dominicana.

Las dificultades en logística, la falta de operatividad del gobierno haitiano ante la crisis, los graves problemas de seguridad, de salud y el temor a una emigración masiva de damnificados originaron que los Estados Unidos destaquen a un cada vez mayor número de soldados en el país, paralelo a las fuerzas de paz de la ONU, con el propósito de colaborar en la distribución de ayuda humanitaria y mantener la seguridad.

Sin embargo, esta acción ha sido vista con preocupación desde varios sectores por diversos motivos. Francia, antigua metrópoli de Haití, ve con sospecha la intervención estadounidense en aquél país y sostiene que lo importante ahora es colaborar en su reconstrucción y cooperar con la población, pero sin ocuparlo. Brasil, que lidera los Cascos Azules destacados en Haití, comparte el mismo pensamiento que Francia. Además, es el país que lidera a UNASUR y el único país que puede ser considerado una potencia en Latinoamérica. Cree que el proceso de reconstrucción debe ser encabezado por los propios haitianos y que la fuerza estadounidense podría interferir con aquél proceso, aunque no ha criticado abiertamente la presencia de los marines.

Estos tres países han asumido cada uno una línea distinta de acuerdo a su parecer sobre cómo debería manejarse el caso haitiano. Pero además, otros países han manifestado su opinión.

Para empezar, Venezuela y el bloque que conforma el ALBA critican el accionar unilateral de EEUU porque consideran que es un capítulo más del intervencionismo estadounidense en el Caribe (campo natural de acción del gobierno venezolano), sostienen que buscan además legitimar la situación en Honduras (la ALBA no reconoce a Porfirio Lobo) y temen que los EEUU se instalen en Haití de forma indefinida buscando recursos como petróleo, o instalando una gran base a medio camino entre Venezuela y Cuba. Está pendiente también el asunto de Navassa, una isla ocupada por Estados Unidos pero reclamada por Haití.

El bloque de la ALBA critica también que EEUU envíe más marines que médicos o que gaste más manteniendo lo que ellos consideran una fuerza de ocupación que en cooperación práctica con la población.

Además, en la prensa iraní y rusa han aparecido una serie de reportajes y denuncias que no han mostrado tener fundamento por ausencia de pruebas. En unas acusan a las fuerzas israelíes, en complicidad con las tropas estadounidenses, de robar órganos a los damnificados, tal como se ha denunciado anteriormente se presume hacen los israelíes con los palestinos (tampoco hay pruebas al respecto). Por otra parte, sostienen que el terremoto en Haití ha sido provocado por un proyecto militar secreto de EEUU para generar una excusa y ocupar al país. Denuncias sin pruebas concretas pero que demuestran el rechazo que origina la presencia militar de Estados Unidos.

En 1804 Haití inició la senda de la libertad latinoamericana, convirtiéndose en la primera república gobernada por afroamericanos, inspirados en el ideal revolucionario francés. Ese mismo ideal de libertad se materializó en la ayuda prestada a Bolívar en 1817 cuando inició la campaña que finalmente liberaría a la Gran Colombia. La historia y las circunstancias actuales nos brindan una oportunidad única para manifestar la unión latinoamericana articulada en nuestros organismos de integración y acudir al auxilio del país más pobre del hemisferio dejando de lado ideologías, pero cobrando conciencia de que aquél proceso debe ser encabezado por los propios haitianos, que han demostrado su valor como pueblo cuando las circunstancias se lo han demandado, aceptando toda ayuda que no signifique injerencia y toda presencia solidaria que no represente riesgo de ocupación.

https://diegoarbulu.wordpress.com. Derechos reservados 2010.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: