Posteado por: Diego Arbulú | enero 25, 2010

Pausa veraniega (y artículos breves: Haití, Copa Africana, RCTV)

Me estoy tomando una pausa en el verano austral, tengo tiempo sin escribir nada acá en el blog, porque entre el trabajo y las fiestas no ha sobrado tiempo precisamente, y actualmente estoy involucrado en una serie de proyectos personales que impiden que redacte con la frecuencia de antaño en el blog. Pero pronto volverán los posts y habrán buenas nuevas.

Sin embargo, aprovecharé este artículo para escribir acerca de temas que son de mi interés. Para empezar, y en orden de prioridades, el terremoto de Haití. Han pasado casi dos semanas desde que el movimiento de la Tierra devastó al país más pobre del Hemisferio Occidental, ocasionando según cifras oficiales, unos 150 mil muertos tan sólo en la capital, Puerto Príncipe. De por si, debido a las particularidades económicas y políticas que definen a ese país caribeño, el Estado como tal era una figura vana y en muchos casos inexistente. Recordemos que por definición el objetivo primordial del Estado es garantizar la seguridad de sus ciudadanos y su existencia misma, algo que en Haití era, antes del terremoto, algo bastante difícil de precisar. Ahora, tras la catástrofe, el Estado ha desaparecido (y nada lo grafica mejor que el colapso del Palacio Presidencial y del despacho del Primer Ministro). La seguridad corre por cuenta de los Cascos Azules de la ONU (esta situación no es nueva, ya que numerosos países mantenían fuerzas de paz en Haití, uno de los cuáles, Perú, se hizo presente con el Batallón Perú) y especialmente de los marines que los EEUU han desplegado y que han ocasionado las protestas de gobiernos como el de Venezuela. Ya no hay hospitales ni escuelas, y la capital virtualmente no existe. Puerto Príncipe está en ruinas y es un cementerio. Triste destino para la primera capital independiente de América Latina (Haití se independizó del Imperio Francés en 1804), donde se constituyó un gobierno de hombres de raza negra y que colaboró abiertamente con el proceso de independencia de Sudamérica (Alexandre Petión ayudó a Bolívar en la formación de la Expedición de los Cayos, en 1817).

Hablando de Bolívar y Venezuela, ayer se volvió a inhabilitar la transmisión del canal RCTV, esta vez en su señal internacional, vale decir, en sistema de cable. El gobierno se valió de un reglamento elaborado a la medida de los caprichos de Hugo Chávez para aplicar esta acción. Más allá del asunto legal y el contenido normativo de la ley, es obvio que el propósito es silenciar a un canal que no sigue el lineamiento ideológico de la “Revolución Bolivariana”. Cada vez se cierran más los espacios de disidencia, y la impunidad con la que se ejecutan estas medidas es cada vez más pasmosa. Sin embargo, por lo que veo, al venezolano promedio le importa más el campeonato de béisbol local, que está en la final (justamente entre los dos equipos más populares del país), las fallas en el sistema de servicio de internet de los Blackberry y los viajes a la playa, con un desgano político y una indiferencia patria que llegan a ser sinceramente vomitivos. Mientras tanto, el orate expropia locales privados y desvaría con cada vez más frecuencia en las cadenas de radio y tv.

Se acerca el fin de la CAN en Angola y la verdad que me decepcionó el juego desplegado por Costa de Marfil, mi favorito a nivel personal pese a que en las dos últimas ediciones ha sido Egipto quien ha terminado levantando el trofeo. Hoy, los “Elefantes” fueron eliminados por los argelinos, un equipo disciplinado y con gran despliegue táctico que podremos ver en el Mundial, pero que no cuenta con las estrellas que es capaz de desplegar Costa de Marfil, encabezadas por Drogba. Espero que mañana Egipto y Camerún no decepcionen y ofrezcan un partido a la altura de su palmarés e historia. El ganador de esa llave se enfrentará a Argelia por el pase a la final, en lo que promete ser un partidazo. Mali fue otra de las decepciones del torneo, quedando eliminada cuando en su plantel tiene hombres como Kanouté o Keita. Afortunadamente no se han registrado otros actos de violencia como el de Cabinda, que obligó al retiro de la selección de Togo por la muerte de dos de sus integrantes. La violencia en África está empañando el deporte, ya ocurrió con el Dakar desde su edición del año pasado, que ha tenido que mudarse a los desiertos y pampas de Chile y Argentina debido a la amenaza de grupos radicales, y ahora con la emboscada de Cabinda que si bien es cierto no fue dirigido especialmente contra la delegación de Togo, ocasionó muertes que lamenta todo el mundo del deporte. Esperemos que no ocurra lo mismo en Sudáfrica durante el Mundial.

Gracias por seguir el blog, y feliz 2010!

https://diegoarbulu.wordpress.com. Derechos reservados 2010.


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