Posteado por: Diego Arbulú | octubre 18, 2009

Jesús en Lima

No, no me refiero al hijo de Dios ni pretendo ser profeta en estos tiempos tan agitados. El título del artículo hace referencia a que el mes pasado estuvo de visita acá en Lima mi mejor amigo, Jesús Montilla. Tenía vacaciones en el trabajo y decidió venir al Perú a conocer la ciudad por una semana.

Cenando con Angie

Cenando con Angie

No veía a Jesús desde enero de 2008 y fue bastante grato recibirlo acá. Somos amigos desde hace varios años así que su estadía fue un compilado de recuerdos de la época universitaria. Llegó el 14 de septiembre, y ese día y el siguiente (lunes y martes) tuve libre en el trabajo así que pudimos aprovechar el tiempo para conocer varios lugares. Estuvimos en Larcomar, en Bembos, en el Parque Kennedy, cenamos sushi con mi amiga Angie, fuimos a la calle de las pizzas, a Mamá Batata, a Bartini, a la Catedral de Lima, al Congreso, a almorzar comida criolla, a la casa de Bolívar, al Real Felipe, a ver un juego de la Copa Davis contra Uruguay, a Mangos, a comprar artesanías por el Campo de Marte, y aparte él estuvo con mi familia en el Circuito de Aguas y Chorrillos el miércoles, en Barranco con mi amigo Jayme la noche del viernes, y con mi prima Andrea en el Jockey Plaza el sábado. Caminamos muchísimo haciendo caso del consejo que dice que caminando es como realmente se conoce una ciudad. Y al final faltó tiempo para hacer más cosas.

Eso me hizo llegar a dos conclusiones, que Lima tiene bastante que ofrecerle al visitante (y al residente) y que estoy ya integrado a la ciudad porque pude servirle de guía a una persona que vino del exterior a conocer este caos de más de 8 millones de habitantes. También se fue con una opinión positiva de las limeñas (claro, se la pasó en Miraflores, San Isidro y Barranco).

Partido de Copa Davis

Partido de Copa Davis

La semana finalmente se pasó volando y Jesús regresó el domingo a Caracas porque se incorporaba al trabajo al día siguiente. Pudimos al menos coincidir hasta el final en el aeropuerto, ya que yo trabajo ahí y casualmente estaba de turno en la madrugada, cuando llegó a chequearse para su vuelo. Su visita me dejó la certeza de que la ausencia de una persona no tiene por qué significar distanciamiento cuando la amistad es sincera. Ojalá también que las demás personas que han ofrecido venir a verme se animen a visitarme, ellas saben a quiénes me refiero.

Un abrazo amigo, gracias por tu visita.

https://diegoarbulu.wordpress.com. Derechos reservados 2009.


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