Posteado por: Diego Arbulú | octubre 6, 2009

Visión integradora de Fernando Belaúnde Terry – II parte

Esta es la segunda (y última) parte del boceto de ensayo que redacté para participar en el concurso de ensayos organizado por la USIL sobre la vida y obra de FBT. Como mencioné en el artículo anterior, por falta de tiempo no pude perfeccionarlo y completarlo, pero igual me parece oportuno compartirlo.

La visión integradora de Fernando Belaúnde Terry durante su primer mandato se desarrolló en el contexto global que se conoce históricamente como Guerra Fría. Cuando asume la presidencia por vez primera, el mundo se hallaba dividido en dos polos, uno encabezado por los Estados Unidos de América, que impulsaba al capitalismo como modelo económico y a la democracia como sistema político, y el otro propuesto por la Unión Soviética, con el socialismo como base de la economía y el Partido Único como ente gubernamental para la consolidación de la denominada “dictadura del proletariado”. El Perú y la región en general pertenecían al círculo de influencia de los Estados Unidos, que recientemente habían observado con impotencia cómo a pocos kilómetros de sus costas una revolución socialista triunfaba en Cuba y llevaba a Fidel Castro al poder con la URSS como aliado político y económico. La tensión por esta situación particular alcanzó cotas inimaginables con la Crisis de los Misiles, que llevaron al mundo a las puertas del holocausto nuclear.

Pero más allá del aislado caso cubano, en la región los gobiernos, democráticos o no, seguían las directrices de la política exterior de los Estados Unidos. Estaban agrupados en un organismo de integración creado en 1948, la Organización de Estados Americanos. Los regímenes militares se codeaban con los sistemas democráticos encabezados por civiles que ofrecían una opción distinta al caudillismo que tanto había oprimido a nuestros países, y Belaúnde Terry era uno de esos civiles, tan distintos a quienes gobernaban empleando el miedo y la violencia para silenciar a los disidentes.

El hablar de una integración eficaz a nivel regional a inicios de los años sesenta en Sudamérica era, sin embargo, una utopía. El Perú, ante esta dificultad, tuvo el privilegio y la fortuna de contar con el liderazgo de Belaúnde Terry para sentar las bases de un país apto para la apertura comercial, la integración regional y la revolución de las comunicaciones. El desarrollo de la teoría de “El Perú como Doctrina” fue fundamental para la búsqueda de la eficacia integradora. Esta doctrina indica que es prioritario el conocimiento del territorio, especialmente de sus dificultades, para aprovecharlo de forma óptima. El territorio es un pilar del Perú como doctrina, ya que su aprovechamiento racional ayudará al desarrollo nacional y a la elaboración de planes futuros. Pero para poder aprovechar las ventajas del territorio peruano era necesario desarrollar una serie de elementos básicos, como las carreteras y canales, vías de comunicación terrestres y fluviales que colaborarán con la integración real, física y dinámica, potenciando el comercio y el desplazamiento de personas, capitales y bienes.

Para 1960 las vías de comunicación en el Perú eran más bien precarias. No existían planes ambiciosos para la mejora de las vías ya creadas y tampoco se proyectaba el desarrollo de nuevas carreteras y caminos que conectaran al país tanto de forma interna como con nuestros vecinos inmediatos y regionales. Este problema fue rápidamente identificado por Belaúnde Terry. Sabía que el país no podía pretender formar parte de un sistema de integración dinámico a menos que contara con mejores medios de comunicación y mejores obras viales, y proyectó un ambicioso plan integrador: la Carretera Marginal de la Selva.

La integración del país a nivel interno y con el resto del mundo era una tarea pendiente que Belaúnde Terry decidió remediar. El desarrollo de una red vial eficaz, la explotación de las riquezas de nuestro mar y de su uso como medio de comunicación y transporte, el empleo de las redes fluviales para el comercio y la generación de energía, y la colonización de nuestra selva fueron prioridades durante su primer gobierno. Entendía ya la importancia de establecer una relación sana y sólida con el Brasil, así como el valor de nuestra cuenca amazónica. Sabía además que la ocupación de esas áreas desiertas de nuestra geografía era fundamental para desarrollar aquél eje comunicacional.

Como admirador que era además de Franklin D. Roosevelt y del paquete de medidas orientadas a combatir la Depresión económica que asoló a los Estados Unidos a finales de la década de 1920 (el llamado New Deal), comprendía que el desarrollo de nuestro país partía del principio del Estado como impulsor del sistema económico, pero no con un intervencionismo descarado ni con proteccionismos perjudiciales, sino fomentando las obras públicas para empujar el desarrollo de la economía nacional. Sus proyectos para el desarrollo de nuevas y mejores vías de comunicación también se pueden valorar desde esta perspectiva, al entender el papel del Estado como motor de la economía y motivador del desarrollo de la industria privada nacional.

El actual proyecto que llevan a cabo el Perú y el Brasil, penetrando la inexpugnable selva amazónica para construir una carretera interoceánica que une las costas del Pacífico con las del Atlántico es la herencia viva de la visión integradora de Fernando Belaúnde Terry. Un hombre adelantado a su tiempo que supo ver con claridad lo vital de una vía de comunicación tan ambiciosa y valiosa que domara las dificultades propias de la selva para integrar a nuestro territorio y al país con el exterior. La Carretera Interoceánica genera más de setenta mil empleos, otro beneficio para la población, enmarcado en la admiración del ex presidente por Roosevelt y el New Deal. Su construcción permitirá el intercambio comercial entre nuestro país y el gigante brasilero, lo que traerá beneficios como la ampliación de nuestros puertos y la posibilidad de exportar nuestras mercancías por el Atlántico, potenciando aún más los beneficios de los Acuerdos de Integración Comercial que nuestro país viene construyendo. Seis millones de peruanos verán mejorada su calidad de vida mediante la consolidación de núcleos económicos creados especialmente para el desarrollo de esta magna obra, y por la facilidad con la que contarán para poder exportar sus productos hacia Europa y la costa este de los Estados Unidos a través de los puertos del Brasil.

Y sin embargo, el proyecto original de Belaúnde Terry era aún más ambicioso, ya que contemplaba la construcción de una carretera, la Marginal de la Selva, que iría desde Venezuela hasta la desembocadura del Río de la Plata, aprovechando las bajas alturas de la zona central de Sudamérica (las áreas selváticas, de donde saca precisamente su nombre). Verdadera visión integradora para una época marcada por las diferencias ideológicas a nivel global (las actuales son especialmente a nivel regional) y en la que los sistemas democráticos apenas florecían en Sudamérica tras largos años de gobiernos militares, caudillismo, corrupción y nepotismo.

https://diegoarbulu.wordpress.com. Derechos reservados 2009.


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