Posteado por: Diego Arbulú | agosto 24, 2009

Apuntes sobre la Guerra de los Treinta Años. Etapa danesa.

Tras la derrota de los protestantes en Montaña Blanca, el partido católico europeo parecía haber vuelto a recobrar el control sobre los territorios insurrectos que formaban parte del Sacro Imperio. Sin embargo, un nuevo actor aparecería en la escena política continental para continuar con la guerra iniciada por sus correligionarios de Praga. Christian IV, rey de Dinamarca, consideraba que era el momento ideal para intervenir militarmente contra el Emperador escudándose en un pretexto religioso para obtener una serie de ventajas. Para empezar, Dinamarca, a inicios del siglo XVII, disputaba a Suecia la supremacía en el Báltico. En aquél entonces los Países Bajos no eran todavía el gigante comercial en el que se transformaría a lo largo de ese siglo precisamente, y los rusos aún no contaban con costas en ese mar. Por lo tanto, suecos y daneses eran quienes buscaban con anhelo el control de sus aguas y del tráfico comercial de la zona. Además, el rey danés consideraba que su hijo, por motivos dinásticos, debía heredar un serie de obispados al norte de la actual Alemania, en la zona fronteriza con su reino. Y por último, una intervención exitosa en el continente a favor del protestantismo erigiría a Christian IV como el paladín de los evangélicos.

En 1625 el rey danés inicia su campaña militar contra las fuerzas imperiales. Aunque logra invadir territorios alemanes, sus fuerzas son rápidamente repelidas por las fuerzas del Emperador, encabezadas por el Mariscal Tilly y por Albert Von Wallenstein, un noble de Bohemia aliado del Emperador desde los tiempos del alzamiento de Praga. Las tropas alemanas desbordan al pobre esfuerzo bélico danés e invaden el reino de Christian IV. Tan solo la armada danesa evitó el descalabro total de la campaña y permitió a los daneses negociar un tratado de paz con el Emperador. En la ciudad de Lübeck, en el año 1629, ambas partes firman la paz, renunciando el rey de Dinamarca a cualquier pretensión sobre territorio alemán y cediendo finalmente la posta del bando protestante y el control del Báltico a Gustavo Adolfo de Suecia, quien relevaría a los daneses en el conflicto.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: