Posteado por: Diego Arbulú | octubre 17, 2008

Estudiando de noche

Hasta que finalmente encuentro tiempo para poder escribir en el blog! Nada que ver con el artículo anterior donde me ufanaba del hecho de que me sobraría tiempo, la verdad no ha sido así. Estudiar de noche tiene sus ventajas. La principal, para mí, radica en el hecho de no tener que madrugar para ir a clases. Estudio de 6 a 10.10 pm, y sinceramente creo que funciono mejor de noche. Si puedo tomar una siesta reparadora antes de salir a clases perfecto, llego con las pilas recargadas.

Lo malo es la distribución del tiempo. Llego a mi casa entre 10.30 y 11. Siempre con hambre claro está, buscando qué cenar o comprando comida en la calle antes de llegar. Mientras despacho lo que sea que esté cenando prendo la laptop para revisar el correo, el Facebook y conversar con la gente que esté online. También chequeo conceptos por internet, busco información, escucho música y avanzo lo poco que pueda avanzar con respecto a las guías que son de obligada lectura para la comprensión de las materias. Bueno, eso entre comillas. Para quienes estudiaron conmigo en la universidad, les cuento que estoy viendo Historia latinoamericana y mundial (Historia de las Relaciones Internacionales 1 y 2), Historia del Perú, Economía y comercio exterior (Economía 1 y 2, Relaciones Económicas Internacionales 1, 2, 3 y 4, y Economía y Política Fiscal), Geografía (Geografía 1 y 2), Ciencias Jurídicas y Derecho Internacional Público (Derecho internacional público 1, 2 y 3), Ciencias Políticas (Introducción a la Política e Historia del Pensamiento Político), además de ver seminarios como Derecho del Mar (Optativa de Derecho marítimo), Introducción a la Diplomacia (Relaciones Diplomáticas y Consulares y Taller de Diplomacia como Oficio)… en fin, es un repaso general de la carrera añadiéndole el toque peruano, sobre todo en historia y geografía que podrían ser mis puntos débiles si mi ego no fuese tan fuerte (4 semestres dando clases de historia me contemplan…)

El punto acá es que las mañanas no rinden para un carajo. De verdad que no alcanzan, en un parpadeo llega la hora de almuerzo y es imposible desarrollar un plan de estudios mañanero serio. Las mañanas se han convertido en momentos para tapar huecos, buscar información puntual, revisar bibliografía… no dan para mucho más. No es como salir de clases en pregrado a la 1.30 pm y disponer de alrededor de 12 horas para solucionar asuntos de todo tipo suponiendo que te acuestes a las 2 am.

Bueno, me retiro a ponerle algo de orden a este desastre que llamo habitación y que tiene recortes de prensa en el piso esperando ser almacenados en sus respectivas carpetas. Si, hasta estoy haciendo una hemeroteca…


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