Posteado por: Diego Arbulú | agosto 21, 2008

Megalópolis parte 1: Lima y Ciudad de México

A partir de hoy estoy asistiendo a un ciclo de conferencias en una universidad de Lima que se llama Antonio Ruíz de Montoya. El programa de humanidades de esa universidad está desarrollando su II Coloquio de Estudios Latinoamericanos con el ciclo de “Megalópolis en América Latina ¿Refundación o Colapso?”. Su objetivo es retomar interrogantes que giran en torno a Lima como ciudad emergente y consolidar una plataforma de discusión sobre el futuro e impacto de la colonización. Además, entender el proceso de integración y fragmentación espacial de las ciudades de América Latina.

El día de hoy el ciclo empezó con la ponencia de globalización, desestructuración e ingobernabilidad en las ciudades de México y Lima. El primer ponente fue el mexicano José Luis Cortés Delgado, decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Iberoamericana de México. Habló del rol de las ciudades en la historia de la humanidad haciendo énfasis en Tenochtitlán, la capital de los aztecas y la base de la fundación de la actual Ciudad de México. También se refirió al mal manejo de los recursos en las ciudades, la falta de una administración inteligente que regule la explotación de la naturaleza, y la búsqueda de la sustentabilidad, es decir, el uso óptimo y racional de dichos recursos. Definió a la urbe moderna como una sociedad de consumo en vías de transformarse en una sociedad de desperdicios.

México como nación poseía en 1950, veinticinco millones de habitantes, para 1970, cuando fue sede del Mundial de fútbol, tenía ya 50 millones de habitantes. Y en el año 2008 cuenta ya con cien millones de habitantes. La Ciudad de México concentra 22% de la población, es decir, 22 millones de habitantes. Representa 1/3 del PIB mexicano y el 42% del crecimiento económico total de la nación. Pasó, en un siglo, de 1900 al año 2000, de tener 345 mil habitantes, a 22 millones.

Así mismo, habló sobre el exceso de dependencia de la población en cuanto a los gobiernos establecidos. Para él, la población, las empresas y los ingenieros, la sociedad civil en general, debería cobrar un papel más importante en el desarrollo y futuro de las metrópolis. También considera que el gobierno se especializa en construir nuevas infraestructuras, pero no se analiza la durabilidad ni el mantenimiento de la obra. Estas se acumulan en las ciudades sin mantenimiento adecuado y terminan siendo parches que no solucionan los nuevos problemas citadinos.

Para Cortés Delgado la actual megalópolis es un conglomerado, sede de ajustes económicos estructurales que impactan a nivel global. Centros de servicios y cultura que ofrecen una amplia gama de opciones. Es la sede de poderes políticos y toma de decisiones, consume avances tecnológicos y básicamente está en venta a las fuerzas del mercado, abierta a la red financiera internacional y a fenómenos económicos como los “capitales golondrina” (que migran rápidamente).

La globalización ha causado en ciudades como la capital mexicana la pérdida de identidad por la globalización. El “nuevo orden urbano” se transforma en un elemento importante para analizar la administración de la ciudad. Además se ha originado una competencia entre ciudades para atraer capitales e inversiones. Cortés Delgado afirma que la competitividad entre ciudades debe estar centrada en la calidad de vida de las ciudades. Deben estar preparadas para nuevos retos, y actuar de acuerdo a las circunstancias sin copiar modelos.

En cuanto a Lima, la exposición estuvo a cargo de Wiley Ludeña, profesor de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Se centró en torno al desarrollo histórico de la ciudad.

Lima es, siguiendo el desarrollo de su historia, una ciudad liberal. Tiene una extensión norte-sur de cien kilómetros, y este-oeste, de cuarenta kilómetros. Actualmente hay 8 millones de limeños, es decir, la tercera parte de la población reside en la capital. La tendencia de expansión de la ciudad es hacia el sur, y no se descarta que en unos años la ciudad tenga una extensión de 300 kilómetros… Cabe destacar también que el 70% de la población actual de Lima no es originaria de la ciudad.

La complejidad urbana en el Perú es previa a la llegada de los españoles. Basta nada más remontar la época de enclaves urbanos como Cajamarquilla y Pachacámac, dos modelos distintos de ciudad que convivieron en la misma zona. Cajamarquilla era un conjunto urbano cohesionado, mientras que Pachacámac era mas bien disperso. La llegada de los españoles y el inicio del período colonial representa un cambio en la estructura tanto de las ciudades como de las edificaciones. Nuevos materiales, y la aparición de las casas con patio interno.

El inicio de la etapa republicana muestra un abandono del sentido estructural de la ciudad. José de San Martín poseía un proyecto de reforma ciudadana: Lima como ciudad laica. Tomar lo civil como epicentro: bibliotecas, teatros, centros urbanos de carácter social. Pero al abandonar la gesta independentista el proyecto se fue con el. Más adelante, la bonanza económica producto del guano en el siglo XIX provocó que nazca un proyecto urbanístico social republicano. En 1872, tanto Balta como Piérola desarrollaron un modelo urbanístico diferenciado del sistema hispánico pero con clara influencia europea. Su ejemplo más claro en Lima es la Av. Nicolás de Piérola. El hombre que la desarrolló fue Haussman, y el estilo o modelo es conocido como Haussmaniano. Destacaba el prestigio de vivir en la ciudad. Pero el proyecto se interrumpe tras la Guerra con Chile y solo ciertas zonas de la ciudad conservan el modelo.

Ya para 1922 se elabora el Reglamento Urbanístico de Lima. Es un nuevo modelo de urbe, de baja densidad. Hay nuevas prioridades: Tráfico vehicular, circulación peatonal, desarrollo de espacios públicos. El sector privado se involucra y se crean nuevas urbanizaciones para la clase alta. La ciudad de Lima se hace profundamente segregada. Casi el 60% de la ciudad es informal, espontánea. Finalmente ocurre un fenómeno que el exponente llamó el “reajuste neoliberal del mundo urbano latinoamericano”. Se divide en tres períodos:

De 1990 a 1995, con la llegada de Fujimori al poder y la crisis generada desde el modelo de Velasco, ocurre la liberalización de precios. 2 millones de peruanos migran al exterior. Hay 49% de pobreza. Los efectos del terrorismo se plasman en el desarrollo de la ciudad, el Estado busca reformarse. El desempleo origina, por ejemplo, que 250 mil taxis circulen en Lima para aquella época.

De 1995 a 2000, se experimenta una expansión de la estructura urbana. Se recupera el Centro Histórico. Hay una nueva estética: casinos, supermercados, estaciones de servicio. Nuevas edificaciones y caos vial. El país recibe un caudal de inversiones extranjeras. Se inicia el período de las privatizaciones y se urbaniza el litoral sur del país.

De 2000 a 2008, las inversiones y las reformas continúan. Hay una transformación y renovación de los medios de transporte urbano. La ciudad de Lima crece hacia el sur, surgen nuevas edificaciones y centros comerciales. Se nota la influencia de la red global de negocios y el impacto de las remesas que provienen del exterior (2 mil millones de $ para 2006) en el desarrollo de la ciudad.

Mañana es el segundo ciclo de las conferencias: La cultura trasnacional en América Latina: Buenos Aires, Caracas y Lima. El horario es de 5.30 a 9 pm. Para más información, www.uarm.edu.pe.

https://diegoarbulu.wordpress.com. Derechos reservados 2008.


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