Posteado por: Diego Arbulú | agosto 16, 2008

Estambul

Estambul está situada a lo largo del Estrecho del Bósforo, que une el Mar de Mármara y el Mar Negro, y que separa a Asia de Europa. Además, una estrecha franja de agua de siete kilómetros de longitud, el Cuerno de Oro, divide en dos partes la zona europea de la ciudad. En la parte europea se encuentran las oficinas y centros comerciales, mientras que en la parte asiática se hallan en general las zonas residenciales.

Atardecer en el Cuerno de Oro

Atardecer en el Cuerno de Oro

Debido a su ubicación geográfica ha tenido a lo largo de la historia una gran importancia geopolítica y a lo largo de los años ha sufrido en más de una ocasión el dominio de otros estados interesados en controlar la zona. Hoy en día mantiene su carácter de metrópolis comercial y política para muchas repúblicas ex-soviéticas, el Medio Oriente y los Balcanes.

Al principio de su fundación la ciudad fue conocida como Bizancio, en honor a su fundador, el rey Byzas. Después del reinado del emperador Constantino El Grande, quien construyó varios monumentos importantes en la ciudad, esta pasó a llamarse Constantinopla. Tras la conquista otomana en 1453 se convirtió en Estambul, llegando a ser una de las ciudades más grandes y pobladas de Europa. Comprende un área de 4000 km2, con una longitud aproximada de 90 kilómetros por 40 de ancho. Se calcula que la población de Estambul es de 9 millones de habitantes. Aumenta cada año debido a la inmigración de familias enteras provenientes de las zonas rurales de Turquía.

El millón y medio de turistas que visitan Estambul anualmente queda maravillado frente a las bellezas naturales y los monumentos históricos de la ciudad. Los monumentos históricos presentes en Estambul equivalen a la mitad de los de toda Turquía. Es una ciudad cosmopolita donde coinciden Oriente y Occidente, Asia y Europa, cristiandad e islam, y donde las culturas forman una síntesis armoniosa. Por sus riquezas históricas solo puede compararse con Roma, con la que comparte ciertas similitudes. Al haber sido capital del Imperio Romano de Oriente, de Bizancio y del Imperio Otomano, cada nuevo estado hizo construir sus monumentos religiosos y civiles embelleciendo sus calles con obras espectaculares de los arquitectos más importantes de su época. Entre sus monumentos se encuentran: El Palacio de Topkapi, la Mezquita de Santa Sofía, la Mezquita Azul, la Cisterna de Yerebatan, el Hipódromo romano, la Columna de Constantino, las murallas de la ciudad (terrestres y marítimas), la Mezquita Nueva, la Columna Quemada y el Acueducto de Valento.

Otras atracciones son: El Museo Arqueológico, El Museo de Arte Islámico y Turco, el Gran Bazar, el Bazar Egipcio, la Universidad de Estambul o el Museo de la Marina. E incluso los estadios de equipos de fútbol como el Fenerbahce o el Galatasaray, contados entre los más bulliciosos de Europa por la pasión de los seguidores cuando sus clubes juegan como local.

La Mezquita Azul

La Mezquita Azul

La ciudad también es única por sus maravillas naturales, como el Bósforo, el Cuerno de Oro y las Islas Príncipes. Su clima suave en cada estación, la vida nocturna, la excelente cocina turca y la hospitalidad de sus gentes son otros factores que atraen la atención de los turistas, ofreciendo variadas opciones de acuerdo a los intereses y gustos del visitante.

 

 

 

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