Posteado por: Diego Arbulú | julio 23, 2008

Sobre los precios del petróleo

Desde hace unos años se ha hecho ya normal el aumento progresivo del barril de petróleo. Lo que es inusual es el precio que alcanza en estos momentos en los mercados internacionales. Aún más inusual es el hecho de que en estos momentos no hay guerra en el Medio Oriente (la situación actual de Irak no se puede comparar con la Guerra del Golfo de 1991), tampoco ha habido un cambio drástico en el volumen de producción mundial de crudo, ni siquiera por parte del cartel de la OPEP, o una situación como la experimentada en la década de los 70 con el embargo energético a Occidente tras la Guerra del Yom Kippur.

Esto parece indicar que hay nuevos factores que están entrando en juego complicando el panorama energético. Es complicado identificar los motivos, pero en los actuales momentos se desarrollan una serie de situaciones que podrían estar afectando el precio y el mercado.

Para empezar, el aumento de la demanda china e india de energéticos. Hace 18 años, cuando Irak invadía Kuwait desencadenando el aumento del precio del barril, ni chinos ni indios jugaban un papel en la economía mundial como hoy en día. Sus tasas de crecimiento no eran las mismas que están mostrando desde el inicio del siglo XXI, y a pesar de tratarse de los dos países más poblados del mundo no demandaban tanto petróleo como lo hacen hoy en día. China en particular se ha convertido en un gigante industrializado que avanza a pasos agigantados devorando recursos.

Otro factor que puede estar alterando el mercado es el cambio climático que se refleja en la temporada de huracanes en el Caribe. Conforme han pasado los años, los huracanes que se forman en el verano boreal en las aguas del Caribe han aumentado en intensidad, y esto ha venido perjudicando la producción de crudo en el Golfo de México. Esta zona produce la cuarta parte del petróleo que se consume en los Estados Unidos, con todo lo que esto significa y con las consecuencias que acarrea la merma de su producción por factores climáticos. Basta solo con recordar el efecto de Katrina hace ya casi tres años en las plataformas de extracción ubicadas en el Golfo.

Siguiendo con la línea del cambio climático, hay que mencionar también que ahora el invierno en el hemisferio norte es cada vez más crudo y prolongado. Esto hace que la demanda de energía aumente y que cada vez más personas necesiten cada vez más petróleo. Un problema derivado de esto es el hecho de que los precios de petróleo se cotizan a futuro, el precio del barril que se publica hoy en prensa es el precio que se pagará por el recurso de hoy a dos meses aproximadamente. Por consiguiente genera una especie de bola de nieve, por poner un ejemplo, si un huracán devasta la zona del Golfo a finales de agosto (como Katrina), provocando un aumento del precio del barril, este se plasmará a finales de octubre, justo cuando empieza el invierno en el hemisferio norte y se hace más necesario el contar con el recurso energético. Un círculo repetitivo y vicioso que cada vez se hace más frecuente.

Otro factor que puede estar originando la escalada de precios es la política económica y la actual situación monetaria de los Estados Unidos. El dólar se debilita mientras el presupuesto para Irak y Afganistán aumenta progresivamente, sin contar las crisis con las entidades hipotecarias y la inyección de capital que Washington deberá hacer a Fannie Mae y Freddie Mac (las dos grandes financieras del mercado hipotecario estadounidense, cuya bancarrota significaba una crisis financiera que empezaría con la pérdida de millones de hogares hipotecados y la devaluación de las propiedades), la cual por supuesto saldrá también del bolsillo del contribuyente. Además, como cada cuatro años, hay expectativa en los mercados por las elecciones en los Estados Unidos que determinarán una nueva política económica y aclararán el panorama en asuntos tan sensibles como la posición ante el programa nuclear iraní o la permanencia de las tropas estadounidenses en Irak. Esta expectativa durará hasta noviembre, cuando se conozca el resultado de las elecciones (y que coincidirá con el inicio del invierno boreal!).

Seguro habrán otras causas que originen la volatilidad de los precios que experimentamos hoy en día. No considero que el etanol sea una solución al problema energético, porque también hay crisis mundial de alimentos (otro mercado que también funciona a futuro) y destinar tierras a la producción de caña de azúcar para crear combustible sería un acto terriblemente inconsciente, al menos hasta algunos años. Lo innegable aquí es la dependencia que hay por parte del mundo moderno del combustible fósil. Decisiones políticas, económicas y sociales son asumidas a diario en base al mercado energético. Es necesaria la comprensión del mismo como factor clave y protagónico en el desarrollo actual de las relaciones internacionales.


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